En estos días de cierre de año, son muchos los deseos y bendiciones que hacemos y recibimos de quienes nos rodean.  Asimismo, son muchas las reflexiones sobre los días vividos y lo que deseamos ocurra en el año que se avecina. Así, me sumo a los tradicionales parabienes que nos acompañan en estas fiestas, y a ellos adiciono el genuino pero necesario deseo que este 2019 logremos estrechar más las brechas que tanto perjudican a las mujeres en materia económica, política y social.

Hace una semana el Foro Económico Mundial publicó su reporte sobre brechas de género de 2018 (“Global Gender Gap Report 2018”) que analiza el avance de 149 países en cuatros aspectos: (i) Participación y oportunidad económica, (ii) Logros educativos, (iii) Salud y sobrevivencia y (iv) Empoderamiento político. Además, en la edición de este año se analizaron las brechas de género en habilidades relacionadas con la inteligencia artificial.

Siendo en Chile el 2018 un año marcado por la “ola del feminismo”, muchos podrían esperar que la posición de nuestro país en estas temáticas hubiere mejorado con creces; pues bien, y aquí asumo mi rol de “Grinch” de la Navidad, Jannuka y Año Nuevo con esta noticia: ello no ocurrió.

Si bien en el ranking general avanzamos 7 puestos en comparación del reporte del 2017 (pasamos del ranking 63 al número 54), el análisis detallado del reporte muestra que de los cuatros aspectos medidos, sólo logramos mejorar de posición en el ámbito de (ii) Logros educativos (de 39 a 37 en el ranking) y (iv) Empoderamiento político de las mujeres (de 36 a 31 en el ranking). Por el contrario en lo que refiere a (i) Participación y oportunidades económicas disminuimos 3 puestos (117 a 120) y en (iii) Salud y sobrevivencia la caída fue de 12 puestos!

Un análisis aún más detallado de este reporte nos muestra que la principal razón que nos llevó a avanzar en el ranking general fue gracias a la participación de mujeres en el congreso (saltamos del número 104 al 66) y ello se debió a la por muchos cuestionada “Ley de Cuotas” inaugurada en las pasadas elecciones parlamentarias, lo cual es el fiel reflejo de la importancia de equiparar la cancha pues hombres y mujeres no parten compitiendo en las mismas condiciones y que para lograr paridad es necesario el esfuerzo y trabajo de todos, principalmente a través de políticas públicas.

Más aún, para asumir mi rol de “Grinch” como corresponde, les comento que en el subítem que mide “Igualdad de Salarios por Trabajos Similares”, no sólo estamos dentro de las economías más desiguales del mundo, junto a Monzanbique, Pakistán o Etiopía (cas 30 puestos mejor que Chile), sino que vergonzosamente disminuimos además un puesto en el ranking (de 127 a 128).

Existe una lógica razón desde un punto de vista valórico y de justicia para promover la paridad de género: las mujeres somos la mitad de la población mundial y merecemos un acceso equitativo a la salud, educación, participación económica y participación política. Sin embargo también existe una razón económica. Asegurar el completo y adecuado desarrollo de la mitad de los talentos del mundo tiene una gran repercusión en el crecimiento y competitividad en las economías y empresas de todo el mundo. En otras palabras, promover que las mujeres se inserten en el mundo laboral, en posiciones de toma de decisiones y reciban un equitativo reembolso por ello, es un buen y rentable negocio para las empresas y para el país.
Así, y con un profundo sentir, les deseo a todas y todos un 2019 más equitativo y justo.

Tammy Pustilnick Arditi
Directora Corporación Descentralizadas